
El futuro comienza con el cuidado del presente.
La sustentabilidad se encuentra en el centro de nuestras prácticas diarias, donde cada acción refleja un compromiso profundo con la tierra y el entorno que nos rodea. En nuestros cultivos de alfalfa, el respeto por el suelo se manifiesta en cada paso que damos. Utilizamos un sistema de labranza mínima que deja respirar a la tierra, fertilizada de manera natural con abono orgánico proveniente del propio haras. Los desechos orgánicos se transforman en compost de alta calidad que nutre la tierra, permitiendo que se alimente de manera natural y cerrando el ciclo con el retorno de lo que antes fue nutriente.
El cuidado por el entorno también se extiende a la gestión energética de la estancia. Gracias a los paneles solares, que capturan la fuerza del sol, alimentan nuestros sistemas de riego y satisfacen las necesidades energéticas del día a día. El agua pura que brota de las montañas, riega nuestros frutales y se convierte en el recurso vital que nutre toda la estancia. De esta manera, en Alinco fusionamos el respeto por la naturaleza con soluciones renovables y naturales, creando un ciclo armónico que honra la esencia de la Patagonia.